Todo sucedió en el principio de mis años,
pero no quise percatarme de ellos,
no quería creerlos,
quería negarlos.
Son unos tristes sentimientos congelados,
de mis lágrimas;
un cascarón que envuelve mi corazón.
Poco a poco fue manchándose de soledad,
tu ausencia,
la falta de tu calor.
Se que es demasiado tarde,
pero aún me quedaban muchas cosas que preguntarte.
Quisiera volver a verte una vez más,
no hay dinero que lo pague,
porque tengo miedo de olvidar tu rostro y tus dulces palabras, madre.
Me vistes crecer, reír y llorar.
Me gritaste,
me acariciaste,
me enseñaste todo cuánto sabías,
pero yo no pude hacer nada por ti,
tan solo amarte.
Recordare los buenos momentos que tuvimos,
tu mirada,
tu sonrisa,
tu cariño.
Me trajiste a este mundo, pero enseguida te marchaste,
ojalá pudiese darte parte de mi vida para abrazarte,
contemplarte,
aunque fuese tan solo por un instante.
No estoy completamente solo en este mundo sin ti,
pero has dejado un vacío en mi alma que nadie nunca podrá suplir.
Seguiré con lo único que puedo hacer por ti,
vivir.
Te quiero madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario