Otra vez me cuesta dormir,
dejaré una vez más mis pensamientos blandir.
Algo en mi cabeza ronda
pero ninguna solución que me aclare,
quizás ella no me corresponda.
Tengo miedo,
miedo de sus palabras,
pero a la vez las quiero
porque pueden convertirse en mis torturas o en mis alivios
pero aún así las necesito.
Quizás un sí pueda ser,
aunque sea una posibilidad muy remota
pero mas fácil es un "no" y mi derrota.
No puedo esperar más mi respuesta,
ahora llegó el amanecer,
toda la noche en vela,
era de suponer,
solo pensando en ti,
cuesta de creer.
Yo también sufrí en el pasado
por algo muy parecido
y lo he conseguido,
lo he logrado.
Puede que ella se sienta igual
y que antes sus sentimientos por otra persona deba aclarar,
pero para eso bastante tiempo debe pasar,
sé que las heridas tardan mucho en cicatrizar.
Ahora yo me encuentro en su lugar,
pero con el tiempo yo he llegado a comprender
que un amor no correspondido es como soñar,
un sueño que sólo tu puedes ver y creer
pero en la realidad no existe,
no hay nada,
te engañas a ti mismo
y piensas que algo va a suceder,
pero nada va a acontecer.
Si en verdad algo no puedo llegar a saber
es realmente si en ella lo que busco puedo alcanzar,
pero no puedes percatarte de ello sin antes conocer, vivir y recorrer.
El amor no crece sobre la nada,
es como una semilla que en la tierra es enterrada.
Sólo puede crecer si existen las dos partes,
durante sus vidas restantes,
compartiendo sus buenos y malos momentos,
su agua,
su tiempo.
Pero si el amor llega a ser de verdad
realmente florecerá,
extendiendo profundamente sus raíces con su otra mitad.
Por eso en mi tierra quiero que crezcas,
aunque puede que yo no sea la persona que te merezca,
pero creo que vale la pena intentar
si algo entre los dos crecerá,
y si aún no estas preparada
podré por ti esperar.
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